Permisión de fumar en bares de Madrid.
Cuando salío la ley antitabaco sentí una immensa felicidad que poco a poco parecen querer arrebatarme. Me cansé de oír absurdidades como "Se va a recluir a los fumadores en guetos", "Va en contra de la libertad personal", "Ya no voy a poder salir a ningún sitio"...
A aquellos que fueron partícipes de la primera afirmación , les voy a decir una igual de absurda: decir que el hecho de crear zonas separadas para fumadores y no fumadores en restaurantes, asegurando así para los primeros la posibilidad de fumar durante las comidas (un sinsentido cuando se aprecia mínimamente el sabor de la comida) y la respiración libre de humos de los segundos, es igual de disparatado que si los no fumadores comparáramos la actitud de los primeros con una estancia en una cámara de gas nazi, por culpa de unos fumadores carentes de empatía.
En contra de la segunda frase debo decir que si respetamos la libertad, debemos respetar la de todos. La libertad implica derechos y DEBERES. El fumador debe entender que NADIE le prohibe fumar ni se le recrimina por ello, simplemente se le pide que respete a aquellos que no fuman ni desean respirar el humo de los que sí lo hacen. Si usted fuma, nos obliga a hacerlo a todos los que estemos a su alrededor.
Y para contradecir a la última afirmación, voy simplemente a decir a todos aquellos que en algún momento la hayan mencionado: ¡Bienvenido al Club! Si realmente crees que no vas a poder salir a ningún sitio por la prohibición de fumar, debo decirte que yo no puedo entrar a una gran mayoría de sitios si quiero abstenerme del (recordemos, NOCIVO) humo del tabaco. Mi madre padece asma y un único cigarrillo puedo provocarle un ahogamiento inmediato. Pero claro, lo que ella debe hacer es no salir de casa para que los vicios insalubres de unos pocos no impidan su respiración.
No se ha prohibido en ningún momento el tabaco. Simplemente se ha dicho que, si alguien desea fumar, deberá respetar a aquellos que no lo hagan, abandonando el local momentáneamente, dirigiéndose a zonas habilitadas o absteniéndose. Tampoco se ha negado en ningún momento que esto sea tarea difícil para el fumador, pero a la vez puede ser un aliciente para éstos para olvidar para siempre un hábito que no aporta ningún beneficio.
Después de explicar el porqué de mi apoyo a esta ley, supongo entenderéis mi indigación porque un partido haya decidido que, como la cuestión en la política no es mirar por el bien del país sino limitarse a contrariar lo que la oposición diga, va a permitir fumar de nuevo en un garn número de establecimientos.
Gracias.
Gracias por retirar una ley que por fin nos aportaba un beneficio a todos.
Gracias, inifnitas gracias.
Gracais por una política absurda basada en mentiras y engaños.
Gracias por tener sólo en cuenta los votos en vez de un interés por mejorar nuestro país.
¡Gracias, gracias por la infinita hipocresía de la que hacéis gala!
Tal vez tenga tan sólo dieciséis años, y tal vez no sea aún suficientemente madura como para definir mis ideales políticos, pero aunque no pudiera ser capaz de decidir quién se merece un voto en las elecciones, sí soy capaz de ver quién no se lo merece: el PP.


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